Cuando Lanceolea llegó al mar naranja, se paró y descansó, discutiendo con ella
misma si continuar o no hacia la capital; sabía que su destino era ir, pero sentía
miedo de verdad. ¿Ella merecía ser el héroe mundial o había usurpado el título y le
pertenecía a otra persona? De repente se levantó una brisa y las flores naranjas se
desprendían de sus tallos, pero una agrupación de ellas, formando un remolino,
tomó una forma humanoide y esta se presentó frente a ella. Su identidad pronto fue
revelada; era el visor de mundos y este conversó con ella.
—Tengo miedo, ¿por qué tuve que ser el héroe mundial?—exclamó Lanceolea.
—Nadie eligió serlo, pero el destino te designó a ti por algo y eso que tienes solo lo
sabes tú. Antes de ti existieron los otros héroes mundiales y estos sintieron miedo,
pero había algo que los apoyó en ese momento de duda y concretaron su propósito
—respondió el visor de mundos.
—¿Por qué tú no puedes intervenir ?
—Yo ya no existo, tan solo existe mi poder, que ha sido profanado, y ahora quien lo
esté usando tiene el poder para destruir el mundo.
—¿Podré de verdad frenar a alguien con una parte de tu poder? Nunca ha existido
mayor amenaza que esta, ningún héroe mundial ha enfrentado algo de esta escala,
¿de verdad yo puedo detenerlo?
—Hace millones de años que descendí por primera vez a este valle y, antes de todas
estas flores, era un páramo desolado, pero yo sabía que debía dar vida y teñir aquel
valle para ayudar a alguien que iba a dudar y rendirse. Quizás seas tú esa persona
en el futuro, pero no lo sé con certeza. Mi era ya terminó hace mucho y es hora de
extinguirse. Ahora tú deberás decidir si ir o abandonar; no será fácil la batalla, pero
si logras aguantar, hallarás la victoria. Muchas lágrimas se derramarán en esa
batalla futura, pero al final tú decidirás la victoria.
Lanceolea observó como el visor de mundos extendió una de sus manos y vio una
visión, el visor le mostraba la amenaza, frente a ella se hallaba una figura
caballeresca , una armadura grisácea con grietas en todo el cuerpo por donde se
escapaban destellos azules y un casco donde se veía un fuego azul en los ojos,
aquel antes fue humano y ahora era una catástrofe, en ese momento la imagen se
movió sintiendo la presencia de Lanceolea y escapó de la visión entrando en el mar
naranja , este noto la presencia de Lanceolea que no pudo prepararse a tiempo y en
ese instante una lengua de fuego azul similar a una estela cayó sobre el mar naranja
consumiendo todas las flores, aquel fuego azul consumía muy rápidamente todo
destruyendo el mar naranja. Él, sin sentir la presencia de Lanceolea, decidió
marcharse. Ella se levantó, viendo cómo el mar naranja desaparecía, y
arrodillándose, lloró recordando las palabras del visor de mundos y gritó; ni el dolor
que sentía se podía comparar a la pérdida de aquel lugar tan maravilloso. El mar
naranja que había existido durante tanto tiempo ahora perecía para siempre. Ella
partió aquella noche hacia la capital, no por venganza, sino por un deber que debía
cumplir, y lo hizo con convicción. Al amanecer en el valle, se levantó una flor
amarilla.