Buenas tardes a todos. Aviso que va a ser un post relativamente largo, más que nada busco desquitarme y encontrar si otros magrebíes (no exclusivamente) están en la misma situación que yo.
Estoy bastante harta de sentir que a veces no encajo en ningún sitio por tener unas convicciones que, en teoría, no deberían ser incompatibles.
Soy de origen argelino, atea, antiteísta y fuertemente de izquierdas. Odio el islam, como odio cualquier otra religión, porque considero que ninguna debería tener autoridad sobre nuestras vidas. Me repugna la misoginia, la homofobia y la idea de que las mujeres deban adaptar su comportamiento, su vestimenta o su sexualidad a unos preceptos religiosos.
Y parece que decir esto siendo magrebí es prácticamente imperdonable.
Vengo de una familia musulmana, pero bastante laica en la práctica. Tengo familiares que se consideran musulmanes y comen cerdo, beben alcohol y viven sin preocuparse demasiado por las prohibiciones religiosas. Mis padres siempre han amado España, hablan perfectamente castellano y valenciano y consideran que integrarse en la sociedad en la que vivimos es algo natural.
Yo me he criado hablando castellano en casa y he tenido una vida bastante parecida a la de cualquier español promedio. Mi entorno, mis costumbres, mi educación y mi manera de entender el mundo son los de alguien que ha nacido y crecido aquí. España no es un país al que haya llegado buscando una vida mejor: es mi país, el único al que pertenezco y que amo.
No siento una vinculación especial con Argelia. Le tengo respeto en el sentido de que no tengo complejo con mis orígenes, pero no voy a fingir que siento una conexión emocional profunda con este solo por ser étnicamente de ahí. No me he criado allí ni he construido mi vida. No considero que tenga la obligación de identificarme con una cultura y un país que no forman parte de mi vida, sobre todo porque, personalmente, nunca me he sentido rechazada por el resto de españoles. Es más, justamente todo lo contrario: siempre se me ha visto como una española más que participa activamente en todas las festividades culturales españolas y valencianas, todo mi entorno cercano es español y tanto mis padres como yo siempre nos hemos llevado bien con la mayoría. Con la familia de mi novio (es asturiano-andaluz) es más de lo mismo, son un amor y nunca me han hecho sentir diferente.
Y, sin embargo, precisamente por la manera de vivir de mi familia y la mía, hemos tenido problemas con otros magrebíes. Siendo de pueblo, forzosamente acabas conociendo a todos o casi todos aquí aunque sea de vista, y si perteneces a otra "comunidad étnica" lo mismo. Nos han considerado "malos musulmanes", de familia rara y españolizada , como si no cumplir con sus expectativas religiosas nos convirtiera en personas horribles. Han llegado incluso a agredir a mi madre cuando yo era una cría, así que perdonadme si no siento esa supuesta solidaridad automática entre personas de un mismo origen.
También me frustra encontrarme con adultos magrebíes que llevan décadas viviendo aquí y ni siquiera se han molestado en aprender correctamente castellano y ya ni hablar del valenciano. Evidentemente, cada persona tiene sus circunstancias y no hablo de quienes tienen dificultades reales para aprender una lengua. Hablo de quienes llevan media vida aquí sin hacer el esfuerzo de comunicarse en las lenguas de su entorno. Me parece lamentable, para eso es mejor regresar a tu país de origen, ¿no?
Y aquí empieza mi decepción con buena parte de la izquierda. Soy de izquierdas. No liberal: de izquierdas, y orgullosamente. Precisamente por eso, me cuesta entender a quienes defienden el islam o presentan el velo como un símbolo emancipador, como si cualquier crítica a estas cuestiones fuera automáticamente racista.
¿Desde cuándo ser progresista implica idealizar las religiones? ¿Cómo se puede denunciar el patriarcado y, al mismo tiempo, tratar como intocable una religión que contiene normas profundamente conservadoras sobre las mujeres, la sexualidad y la familia?
La realidad es que TODAS las mujeres que llevan velo estén oprimidas. No han tenido libre elección, es lo que les ha tocado hacer porque sino, se van al infierno, eres una puta o una peor musulmana. Y lo que me molesta es que parezca imposible analizar críticamente el significado social y religioso del velo sin que alguien te acuse de islamofobia. ¿Por qué se habla tanto de respetar una elección (que repito: no es una elección) y tan poco de cuestionar las presiones familiares y sociales que pueden acompañarla? Yo soy antiteísta, lo que significa que rechazo la autoridad religiosa en general, no solamente el islam, y pienso que todas las religiones son lo peor que le han pasado a este mundo y no merecen respeto. Aunque por mis orígenes y por las experiencias de mi familia, el islam es la religión que más me toca de cerca.
No voy respetar sus dogmas ni fingir que es una religión maravillosa. Una religión en la que las mujeres van de pies a cabeza cubiertas, mientras los hombres pueden ir medio desnudos, no es respetable. El día en el que se imponga el velo en los hombres, el velo dejará de ser lo que es: la mayor expresión de la misoginia. Y entonces el islam pasará a ser *menos* odiable desde mi punto de vista.
Y estoy harta de que, cuando expreso estas opiniones, me digan que busco la aprobación de los blancos o los españoles o lo que sea. ¿No puedo haber desarrollado mis propias convicciones después de observar mi entorno, escuchar determinadas ideas y vivir ciertas experiencias? ¿Todo lo que pienso tiene que ser una reacción a lo que opina la población blanca? ¿No tengo criterio propio?
Es frustrante que algunas personas de izquierdas, que supuestamente deberían comprender la importancia de la autonomía individual, terminen diciéndome cómo tengo que pensar en función de mi ascendencia. Como si criticar el islam fuera una traición a mis raíces y no una conclusión a la que he llegado por mí misma.
Por otra parte, la derecha me da asco.
No voy a apoyar a quienes utilizan el rechazo al islamismo para justificar el racismo, la xenofobia y la discriminación por origen. No voy a respaldar a quienes me consideran menos española por mi ascendencia, por mucho que coincidamos en nuestra crítica a la religión, porque ellos son hipócritas que defienden el cristianismo que es igual de horrible que el islam, mientras niegan la violencia de género, misma que se usa para tachar a los magrebíes de machistas. Y ya ni hablar del judaísmo y del país innombrable, parece que no les pueden criticar y tienen que ser todos siervos del Yahu.
Es perfectamente posible criticar el islamismo sin ser racista, defender el laicismo sin discriminar a otras razas/etnias y amar España sin ser de derechas.
No tengo reparos en llamar facha o islamista a quien lo es. No voy a suavizar mis opiniones únicamente para evitar incomodar a los demás.
Lo que me indigna es que parezca imposible criticar a los tres sectores a la vez: a una izquierda que romantiza el islam, a una derecha que instrumentaliza la crítica religiosa y la inmigración para alimentar el racismo y a los sectores de la comunidad magrebí que reproducen actitudes machistas y homófobas. Existe un conservadurismo real en muuuchos magrebíes y negarse a reconocerlo, si eres una persona de izquierdas, por miedo a alimentar discursos racistas no ayuda a combatirlo. Mirad cómo nos está yendo. Ahora tenemos fachas blancos y fachas magrebíes en un mismo país 🫠
¿Hay más personas de origen magrebí que se sientan así? ¿Personas ateas o antiteístas, de izquierdas y profundamente vinculadas a España, que también estén decepcionadas con determinados aspectos de sus comunidades de origen? Obviamente también estoy abierta a que otras personas no magrebíes de izquierdas respondan. Me imagino que tiene que haber algunos españoles que odien la derecha y al mismo tiempo sean críticos con la izquierda.
Me gustaría saber cómo vivís esta situación, si también la sentís. Porque, sinceramente, estoy cansada de ver todo el panorama político y lo que nos espera.