Me alejé de mi arrendadora. Ella y yo nos hicimos cercanas, y me ayudó mucho cuando lo necesitaba, algo que le agradezco de todo corazón.
Hace poco adoptó un gato porque a mí me dan miedo las ratas y ya empezaban a aparecer en la casa. Según ella, fue una decisión impulsiva. Yo me encariñé con el gatito: le compré el arenero, lo bañé y lo cuidé. Sin embargo, solo estuvo cuatro días con nosotras.
Una noche escuché gritos en la cocina y descubrí que ella le gritaba al gatito, que tendría apenas uno o dos meses, porque había dejado comida en el comedor y tenía hambre. Era muy pequeño; con paciencia y entrenamiento podía aprender, pero ella no la tuvo y terminó pegándole.
Después la vi limpiar el piso con cloro. Ya le había advertido que los vapores y los residuos podían ser peligrosos para los gatos. Más tarde encontró una araña y roció repelente contra insectos, otro producto perjudicial para ellos.
Le dije que me parecía maltrato animal, sobre todo porque ya le había explicado los riesgos y aun así no parecía importarle. Además, el gatito estaba en una etapa muy importante de desarrollo.
También se quejaba de que hacía mucha popó, pero no la recogía. Con el calor de Managua, era inevitable que eso atrajera moscas. Si yo no limpiaba, las heces se quedaban ahí. Por eso decidió regalarlo.
Le pedí que me lo diera y le dije que me mudaría con él a otro lugar. También me molestaba que le diera tan poca comida para que, según ella, aprendiera a cazar. Incluso me prohibió darle cariño.
Le expliqué que la ayudaría a encontrar a otra persona para alquilar el cuarto y no dejarla de un día para otro, pero no le pareció bien.
Al final, regaló al gatito. Era su gato y tenía derecho a decidir, pero me dolió mucho y decidí tomar distancia porque el maltrato animal no va conmigo.
Me resulta contradictorio que diga que el aborto está mal, pero trate así a un animal indefenso.
Además, estoy agotada por el trabajo y ya no tengo mucha energía para socializar y lo único que quiero es llegar a mi cama y quedarme ahí. Ella me dijo que mi actitud había cambiado, que parecía otra persona porque ya no estaba sonriente ni alegre. Incluso me pregunto el por que no le lave el plato hahaha parte de mi agradecimiento yo me voluntariaba a lavar los platos pero nunca me considere su empleada pero que, aunque estuviera deprimida, al llegar a casa debía avisarle: «Hola, buenas noches. Estoy cansada hoy». También decía que, en lugar de encerrarme en mi cuarto, debía salir a platicar.
LOL.
Luego descubrí que había puesto el cuarto en alquiler y sentí que, básicamente, me estaba echando. jajaja.
También recuerdo que ella misma me contó que tenía un perro al que trataba de la misma manera, pero que tuvo que regalarlo por fuerza mayor y porque tampoco tuvo paciencia.
En otra ocasión, le dio de comer al gatito a las 5 p. m. y, a las 8 p. m., el pobre maullaba mientras cenábamos. Me dio muchísima pena, pero ella me prohibió alimentarlo, así que pasó toda la noche sin comer.
Ella dice que los animales se tratan así porque así los crían en su rancho. Yo, en cambio, estoy acostumbrada a que los gatos crezcan dentro de una casa, con una familia que los cuide y les dé cariño. Para ella, si viven de esa manera, son simplemente animales «de adorno».
¿Soy yo la que está mal por pensar que los animales merecen un trato diferente? ¿Estoy exagerando al haberme alejado de ella por lo que pasó?