Buenas, paso a contar un par de cosas que me llamaron la atención hoy pero que ocurrieron entre la noche del 24 de agosto hasta inicios de este mes.
Yo laburo de Rappi, dejo la bici en un estacionamiento por practicidad. Nunca pasó nada, igual tengo el seguro al día por si llegara a pasar algo, razón por la cual duermo tranquilo con la bici a +30km de casa.
El estacionamiento dónde la dejo es grande. Al entrar, pasás por la caja y te dan un tickecito cuando dejás la bici, que queda en una jaulita convenientemente ubicada cuya puerta se abre y cierra remotamente.
El 24 de agosto hice la jornada de siempre, siempre me manejo de día para evitar la noche, aunque sé que podría ganar más durante la noche y la madrugada. Ese día guardé la bici cerca de las 16:00, salí y me fui a casa, sin saber que no volvería a por la bici por más de seis semanas.
Me tuve que ir a lo de un familiar unas semanas, de imprevisto. Una vez tuve una fecha de regreso, separé el efectivo para pagar a la vuelta el estacionamiento.
A la vuelta, decidí entrar por la otra entrada del estacionamiento para aprovechar y pasar por el baño. Y noté que habían cambiado algunas cosas. El carrito de seguridad pasaba más seguido, la jaula de las bicis se veia diferente, había muy pocas bicis para lo que acostumbraba a esa hora.
Al momento de pagar me di cuenta por qué. En algún momento ese mes, actualizaron los precios y la estadía se triplicó.
Al sacar la bici, noto que ahora desde caja avisan por radio a seguridad de que voy a ingresar a la jaula. Raro. Al entrar noto que habían reforzado algunas cosas y que numeraron los ganchos.
No le presté demasiada atención a todo esto hasta hoy.
El manubrio de mi bici no tiene mangos, y hoy esperando en un semáforo mientras entregaba un pedido, noté que había un papelito envuelto dentro del manubrio del lado izquierdo. Lo saco, y se me heló la sangre.
Inmediatamente reviso el manubrio derecho y encuentro tres más. Uno se me cae por el viento.
Eran tickets de estacionamiento. No eran míos, sino que eran todos de las 22h, entre el 24 de agosto y el 28.
No los volví a meter, los guardé en la billetera. Porque podría ser una seña para los ladrones. Así como cuando te vas de vacaciones y se acumulan las facturas y boletas en la puerta y todo el que pasa sabe que no estás en casa.
Mi teoría es que una banda de chorros estaba marcando mi bici y Dios sabe cuántas más para ver cuáles llevaban más tiempo sin usar, y eventualmente robarlas.
Y los descubrieron, a buena hora, lo que desencadenó las medidas de seguridad y el aumento de la estadía.
No sé qué pasó, lo que sé es que si hubiera sido así y no los habrían descubierto a tiempo, mi bici habría sido una de las primeras en ser robadas, porque estuve un mes sin sacarla de ahí.
Cosas muy raras andan pasando en la Ciudad de noche. Uno nunca sabe de lo que la gente es capaz de hacer a altas horas de la noche.
Tengan cuidado.