La reducción de emisiones de carbono ha impulsado a varios países a apostar por energías renovables. En Bolivia, esta transición cobra mayor importancia ante la crisis de combustibles que obliga al Gobierno a buscar alternativas para reducir la dependencia del gas.
Los expertos en el área de electricidad e hidrocarburos señalaron que el país cuenta con un gran potencial para desarrollar nuevas fuentes de energía, como la solar o eólica, que podría marcar una diferencia significativa en la economía y el medio ambiente.
El pasado 30 de septiembre, el Gobierno de Rodrigo Paz envió a la Asamblea Legislativa el proyecto de Ley de Electricidad y Energías Renovables, que busca una transición hacia un sistema más eficiente y limpio mediante una diversificación de la matriz energética, la cual actualmente depende, en un gran porcentaje, del gas.
Según datos de la Autoridad de Fiscalización de Electricidad y Tecnología Nuclear (AETN), el 64% de la generación bruta de electricidad en el 2025, tanto del Sistema Interconectado Nacional (SIN) como del aislado, estuvo producida por centrales termoeléctricas, que funcionan con base a la combustión de combustibles fósiles (gas y diésel).
En segundo lugar, se encuentra la hidroeléctrica con 26,88%, a la cual le sigue la generación de electricidad con biomasa, con casi el 4%. Finalmente, se encuentra la solar con 2,89% y la eólica con 2,32%.